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CONSECUENCIAS Y EFECTOS
EN EL DESARROLLO EVOLUTIVO




El divorcio de los padres transforma completamente la vida de sus hijos, y esta transformación se produce con un gran dolor: pierden la intimidad cotidiana con uno de sus padres, se altera su orden familiar y se sienten básicamente abandonados.

Los impactos pueden ser muy diferentes, según el sexo y la edad de los hijos en que se produce la separación, pero también existen elementos en común en la experiencia de todos los hijos que han atravesado esta crisis.

La información que se refiere en el presente trabajo surge en su mayoría de la investigación mas extensa que se ha realizado sobre divorcio. A lo largo de quince años se chequearon sesenta familias divorciadas, que tenían hijos de dos a dieciocho años al momento de la separación, que pertenecían a una franja poblacional considerada psicológicamente normal, y que no sufrían ningún modo de marginación social. Para los niños que participaron del estudio, la separación de sus padres constituía la crisis más importante de sus vidas.

EFECTOS GENERALES
Todos los hijos que participaron de este estudio establecieron a lo largo de los años alguna vinculación entre la experiencia de crecer en el seno de una familia divorciada y sus experiencias actuales.
La experiencia del divorcio agrega elementos a la identidad, modificándola. Los hijos de familias divorciadas comparten actitudes, sentimientos e ilusiones, y se consideran miembros de un grupo humano especial. El hecho de ser hijos de padres divorciados les otorga una identidad fija, que los define y que afecta profundamente sus relaciones presentes y futuras.

Sienten que el proceso de crecimiento es más difícil, y necesariamente lo es, porque el divorcio agrega tareas.

En ellos persisten, a lo largo de los años, sentimientos de pérdida, tristeza y ansiedad. Se sienten menos protegidos, menos cuidados y consolados.
Comparten valores más conservadores que los de sus propios padres respecto al matrimonio: desean un matrimonio estable, comprometido, un amor romántico, duradero y leal, pero con la sensación de que hay pocas probabilidades. Creen que es necesario evitar los matrimonios impulsivos, y que la convivencia previa es buena. Ansían establecer relaciones perdurables, y les preocupa no poder hacerlo.

Los efectos a largo plazo se originan por los cambios producidos en sus actitudes y en su autoimagen .La crisis del divorcio determina la cosmovisión de los hijos que crecen en ella, respecto a sus relaciones y expectativas. Aunque más difíciles de percibir que los cambio de conducta, estos cambio de actitud son a largo plazo más importantes para el individuo y la sociedad.

LAS DIFERENCIAS EVOLUTIVAS .
La edad de los hijos al momento de la separación marca importantes diferencias en relación al impacto que produce en ellos. Pueden distinguirse tres categorías siguiendo un criterio evolutivo: pre-escolares, escolares y adolescentes.

PRE-ESCOLARES
· La total dependencia física y psíquica de sus padres, hace más fuerte el temor al abandono.
· Las limitaciones de su capacidad de comprensión, imprimen características particulares a su experiencia. Su razonamiento lógico depende de su experiencia, y sus nociones de tiempo, distancia y relación causa-efecto no están aún plenamente desarrolladas. Conforme a sus posibilidades intelectuales, pueden pensar que si un padre ha desaparecido, el otro también puede desaparecer fácilmente. Cuando son muy pequeños, de nada sirve decirles que papá vendrá el próximo lunes, porque no alcanzan a entenderlo, sólo saben que papá no está. Del mismo modo, cuando van a la casa del padre no conviviente, no están seguros, como Hansel y Gretel, de poder encontrar el camino de vuelta.
· Dada su dependencia, sus temores, su comprensión limitada de los acontecimientos familiares y su incapacidad para tranquilizarse a sí mismos, pueden reaccionar mal ante el divorcio.
· Es posible que presenten las siguientes conductas:
0 a 12 meses: caprichos, irritabilidad, tristeza o insensibilidad, que constituyen respuestas al estrés y la depresión maternas.
1 a 2 años: llanto exacerbado, dificultades para estar lejos de la madre aunque sea por un momento, porque la necesitan cerca para sentirse seguros, el uso de sustitutos maternos ( frazadas, muñecos de peluche, etc.), dificultades para irse a dormir o permanecer dormidos.
3 a 5 años: reincidencia en viejos hábitos (chupete, enuresis, etc), posesividad y orden excesivo, comportamiento excesivamente bueno, excesiva agresividad.

ESCOLARES
· Los niños de 6 a 8 años tienen grandes dificultades para adaptarse a los cambios que implica el divorcio:
· No pueden concentrarse en la escuela, agreden a sus pares y/o se aislan. El cincuenta por ciento de los niños que participaron del estudio mostraron un descenso significativo en su rendimiento escolar.
· Prevalecen en ellos las sensaciones de pérdida, rechazo y culpa, y es la edad en la que se han observado con mayor frecuencia e intensidad conflictos de lealtades respecto a sus padres.
· Les preocupa mucho perder al padre no conviviente y ser reemplazados.
· Aprovechan la competencia de los padres por su afecto y lealtad, e instrumentan conductas manipulativas o pueden mostrar una excesiva responsabilidad.
· Los niños de 9 a 12 años dependen de los padres para su estabilidad. Ellos sostienen el escenario en el que transcurren sus vidas, donde juegan, aprenden y adquieren capacidades sociales. Les importa mucho la imagen social de su familia y de sus padres.
· Temen que este escenario se derrumbe y se destruyan sus planes presentes y futuros, y esta ansiedad se refleja en su comportamiento:
· Suelen enfrentarse con sus padres, y aliarse con uno de ellos para atacar al otro.
· Su propia inseguridad y su pensamiento maniqueo, los hacen proclives a las alianzas propuestas por sus padres.
· También se preocupan por sus padres, y se empeñan en ayudarlos, y realmente pueden brindar cariño, compañía y cuidados.

ADOLESCENCIA
· La particularidad de la experiencia adolescente del divorcio está dada por la tarea evolutiva que los hijos deben cumplir en esta etapa, que es el proceso de separación de los padres.
· Es frecuente que los adultos esperen de los adolescentes una adaptación sin problemas al divorcio, porque son más grandes y pueden comprender. Sin embargo, ladisolución del hogar es especialmente perturbadora para ellos, porque necesitan que su estructura familiar los ayude a contener sus propios impulsos agresivos y sexuales.
· Se sienten muy ansiosos frente a la vulnerabilidad de sus padres y les preocupa su futuro. Les perturba ver que sus padres son personas con impulsos y problemas sexuales, cuando ellos están tratando de enfrentarse con su propia sexualidad.
· Tienen la sensación de que la brecha generacional se ha violado, se enojan con sus padres y se sienten abandonados.
· El proceso de separación puede verse obstaculizado por un bloqueo del desarrollo de la autonomía, quedándose en el hogar, ocupando el lugar de enfermos, de niños o de compañeros del padre conviviente.
· Otra posibilidad son las partidas precipitadas, que generalmente se producen cuando son adolescentes que viven sin control parental. Los padres están demasiado preocupados y deprimidos, y disminuyen la parentalidad o ejercen una seudoparentalidad.
· Es frecuente que en la adolescencia, los hijos varones quieran vivir con el padre. Para los varones, durante la adolescencia, la relación con el padre es de suma importancia para lograr la separación.
· Existen dos factores identificados, que pueden proteger el desarrollo de los adolescentes:
Una visión realista y equilibrada de ambos padres, para que puedan tomar de cada uno lo que necesitan para su desarrollo, sin rechazar a ninguno. o el compromiso de ambos padres respecto a ellos, su amor y su respeto por su individualidad y su independencia .




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